¿Qué es inteligencia artificial general? (1)

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John Searle

Hoy se habla de inteligencia artificial fuerte (IA fuerte), inteligencia artificial débil (IA débil), super inteligencia artificial (Super IA), inteligencia artificial estrecha (la IA clásica) y la nueva inteligencia artificial general (IA general). Cuando se habla de inteligencia artificial general se hace referencia a una IA de propósito general como una continuidad a la IA clásica (la que fue renombrada como IA estrecha).

Todos vienen del inglés: Strong Artificial Intelligence, Weak Artificial Intelligence, Super Artificial Intelligence, Narrow Artificial Intelligence y Artificial General Intelligence (AGI)

Aun no existe un acuerdo sobre la traducción de la AGI, yo prefiero llamarla Inteligencia Artificial general (IA general), otros nombre son inteligencia general artificial o general inteligencia artificial.

Una vez hecha la aclaración de términos comencemos con el artículo, que es una selección actualizada de otros artículos publicados en este blog.

En los primeros años de la IA luego del paradigma cibernético con su intento de construir una mente mecánica, le siguió el paradigma cognitivo y la idea de reproducir la mente por medio de algoritmos, ya que la mente no era otra cosa que estados mentales que se procesaban en el cerebro al igual que los programas en una computadora.

Lo cual llevó a muchos investigadores en el campo teórico a pensar que una vez que se descifraran los procesos de la mente era seguro desarrollar los algoritmos que representaban esos procesos, es obvio, ya que la mente lo que hace es manipular símbolos por medios algorítmicos. De ahí surgieron los métodos heurísticos, las reglas de producción, los mecanismos de resolución de problemas, etc.

También surgieron los primeros desacuerdos entre los investigadores quienes no se ponían de acuerdo, en, si esa representación simbólica, se basaba en la lógica (la sintaxis, cálculo de predicados) o en la semántica (estructuras semánticas, guiones). Discusión que llevó a que se formaran dos grupos: los defensores de la lógica (a los que llamaban los pulcros, ya que siempre vestían de forma impecable) y los semánticos (llamados zarrapastrosos, estos andaban peludos y vestían de forma no convencional). Como era de esperar a nivel académico se impusieron las ideas de los pulcros, en cambio muchas de las aplicaciones más importantes en IA han provenido de las investigaciones de los zarrapastrosos. Pero, métodos a parte, ambos compartían un sueño: descubrir los programas que hacen funcionar la mente.

De todo lo anterior se desprende que era totalmente posible reproducir la mente en una computadora, bastaba con encontrar la descripción algorítmica de los estados mentales. Y por muy compleja que pareciera el funcionamiento de la mente, en el fondo no era otra cosa que complejos algoritmos, y la tarea de los investigadores de la IA consistía en descifrar esos procesos y su conversión en algoritmos para luego introducirlos en una computadora e ir conformando una nueva inteligencia no humana.

Ahora, para que la máquina tenga todos los algoritmos que conforman la mente, primero, hay que ir descubriendo los mecanismos de la mente, traducirlos en algoritmos para incluirlos en la computadora, así sucesivamente hasta que se haya reproducido totalmente la mente humana, y pueda funcionar en una computadora. Fueron muchos investigadores en esa época, principio de los 50, dieron esto por hecho y afirmaron que en los anos 80s ya existirían máquinas con inteligencia humana, en ese entonces no se hablaba de superar la inteligencia humana, ni de singularidad tecnológica, etc.

IA fuerte e IA débil

Desde sus inicios podemos hablar de dos enfoques de la Inteligencia Artificial (IA), de una parte la IA fuerte y de la otra, memos categórica a la hora de interpretar los hechos: la IA débil.

La idea de una IA fuerte ha sido el sueño de casi todos los investigadores de ese campo. Sostiene que todas las operaciones mentales son manifestaciones sofisticadas de complicados procesos computacionales, y que es irrelevante si tales procesos son llevados a cabo por un sujeto humano, un objeto físico o un dispositivo electrónico. Por lo que acepta que la mente humana puede ser reproducida o copiada para otro medio, el cerebro se considera un soporte más.

La IA fuerte asume que la mente está formada por algoritmos altamente complejos que pueden ser descifrado y convertidos en programas de computadora, y de ahí llegan a la conclusión que la mente humana puede ser digitalizada en una computadora
En cambio para la IA débil (menos radical que la anterior, y también más extendida desde el fracaso del enfoque idealista de los primeros años) computación no supone consciencia, y la simulación artificial de actividades mentales en ningún caso da origen a fenómenos mentales como dolor, reconocimiento, entendimiento o intencionalidad.

La IA débil considera que la mente funciona diferente a los sistemas de computación y solo aspiran a desarrollar sistemas informáticos que tenga un comportamiento tan inteligente como el del ser humano. Se acepta la creación de un algoritmo suficientemente complejo que podría ser codificado a través de un programa computacional y controlar un robot de la misma forma que lo haría un ser humano.

Siguiendo las ideas de John Searle: “La IA débil tiene por único objetivo simular estados mentales sin pretender por ello que las computadoras tengan conciencia,… El objetivo de la IA fuerte, por el contrario, es una computadora con conciencia”.

Y aquí es cuando surgió una interrogante, que ha perdurado hasta nuestros días: ¿si somos capaces de reproducir la mente humana en una máquina, esta será consciente? Lo cual llevó a las siguientes definiciones.
1. La consciencia no se puede atribuir a procesos puramente físicos y, por lo tanto, es inaccesible incluso a un abordaje científico arbitrariamente avanzado (metafísico)
2. La consciencia surge de procesos puramente físicos del cerebro pero sostiene que estos son tan complejos o tan alejados de la comprensión científica, que prácticamente no hay esperanza de que podamos duplicarlos (físico/irreproducible).
3. Es posible que podamos comprender y duplicar los procesos que dan lugar a la consciencia, aunque esto quizás resulte una labor extremadamente difícil (físico/reproducible).
4. La consciencia no es algo tan especial y que una máquina a la que se haya provisto de suficiente inteligencia, con el tiempo adquirirá consciencia de manera más o menos automática (trivial).

Los defensores de la IA fuerte están convencidos de que se podrán reproducir todas las capacidades humanas, incluyendo la consciencia en una máquina. Y aunque esta idea ha ido variando con el tiempo, no ha cambiado en su esencia.

Referencia: Inteligencia artificial, el futuro del hombre.

Imagen: Wikipedia

 

Acerca de Alejandro Madruga

Licenciado en Cibernética Matematica. Trabajo el tema de la Inteligencia Artificial desde 1986. He publicado articulos y ensayos sobre la Cibernetica y las tendencias tecnologicas. También he publicados narraciones de ciencia ficción
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