Transhumanismo y fin de la humanidad

El transhumanismo, Nick Bostrom (uno de sus artífices) lo define como “un movimiento cultural, intelectual y científico, que afirma el deber moral de mejorar la capacidad física y cognitiva de la especie humana y de aplicar las nuevas tecnologías al hombre, de manera que se puedan eliminar los aspectos no deseados y no necesarios de la condición humana como el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento e incluso, el ser mortales”. El Transhumanismo se convierte así en un movimiento, una ideología, que tiene como credo filosófico “la superación de las limitaciones humanas a través de la razón, la ciencia y la tecnología”

Presupuestos tecnológicos.

Los presupuestos tecnológicos por medio de los cuales los transhumanistas aspiran a lograr sus propósitos, para ello cogen como referencia al proyecto norteamericano conocido como NBIC (convergencia de la Nanotecnología, la Biotecnología, la Infotecnología y la Cognotecnología) la cual esperan que produzca un impacto social sin precedentes en la historia de la humanidad. Se analizan por separado a tres de estas tecnologías.

Dentro de los presupuestos tecnológicos, la inteligencia artificial es la que mas incidencia tiene y en la que más esperanzas se han cifrado, al dotar a los investigadores de una de las metáforas más poderosas e influyente para la comprensión del ser humano, al reducirlo a un ser material que puede considerado como un mecanismo (biomáquina) y que los estados mentales son complejos algoritmos que pueden ser reproducidos en una computadora. Siendo esta una de las tesis favorita de los transhumanistas.

Otros ideólogos del transhumanismo reducen al ser humano a las funciones del cerebro y creen que la solución está en poder construir una computadora que, basada en su velocidad de cálculo y en su memoria, supere a la capacidad del cerebro. Esto ha llevado a la idea de una singularidad tecnológica en la que se vaticina el surgimiento de superinteligencias capaces de superar a la inteligencia actual de los humanos.

Y cifran sus esperanzas en vías para alcanzar esa superinteligencia:

  • El surgimiento de una superinteligencia artificial basada en la idea de que las máquinas cada vez tienen más capacidad de memoria y más velocidad de procesamiento de la información, llegará un momento en que igualará y luego superará la velocidad del cerebro, esta es la idea predilecta de los que defienden el surgimiento de una singularidad tecnológica y los que yo defino como transhumanistas singularistas.
  • La segunda inteligencia suprahumana definida por Vinge, yo la clasifico como superinteligencia hibrida y es la que aspira a la fusión entre humanos y tecnologías y da pie a las ideas más fantasiosas sobre seres parte humanos y parte máquina (el ciborg), y se describe las diferencias entre el ciborg y el hombre prótesis y como estas prótesis son cada vez más utilizadas y más potentes y se espera incluso que superen a los miembros del cuerpo humano siendo esta una de las ideas preferidas de los transhumanistas liberales.
  •  En tercer lugar la que más se aplica actualmente, y la menos divulgada como posible superinteligencia, muchos la conocen como cerebro global, yo prefiero llamarle superinteligencia colectiva y surge de las redes cada vez más complejas que se irán conformando debido a la relación entre humanos, y entre humanos y maquinas. Esta idea en lugar de una fusión entre humanos y maquinas (conexión física) propone trabajar en aras de una cooperación entre humanos y máquinas (conexión lógica) y se opone a la creación de maquinas superinteligentes, que supuestamente se desarrollan ajenas a los humanos, por el de una superinteligencia que se forma por la interacción social entre humanos cada vez mejores y máquinas cada vez más inteligentes.
  • Mientras las tres anteriores están relacionadas con las tecnologías conexas, aquellas que no se fundamentan en las ciencias de la vida, pero que tienen una incidencia importante sobre esta (Nanotecnología, Robótica, Inteligencia Artificial, etc.); en cambio, esta última, surge producto del desarrollo de la biotecnología, yo la nombro superinteligencia biológica, y su esperanza se cifra en la ingeniería genética. Es la idea que está más acorde con los transhumaistas democráticos.

Otro presupuesto tecnológico, se basa en el impacto de la  biotecnología. Se considera a  la eugenesia negativa: eliminación de los niños defectuosos y la eugenesia positiva y el sueño de construir el mejor hijo posible, así como la esperanza de alargar la vida, de eliminar las enfermedades, detener el envejecimiento y de crear una evolución artificial pro medio de la clonación.

En estas tecnologías cifran los transhumanistas sus esperanzas para mejorar la condición humana y son el tema de debate entre transhumanistas y bioconservadores.

Lo preocupante es que el ideario transhumanista va mas allá de simples presupuestos para convertirse en un movimiento con un plan de acción bien determinado que incluye todas las facetas sociales y van desde la creación de institutos, universidades, foros, filmes, propaganda; al extremo que casi todos los institutos y sociedades relacionadas con el futuro de alguna forma comparten los ideales transhumanistas y hoy hablar de futuro humano es hablar de transhumanismo. Y más llamativo, aun, es que la mayoría de las grandes transnacionales (IBM, Microsoft, Google, etc) apoyan los principios del transhumanismo, salvo raras excepciones; al igual que los científicos relacionados con las tecnologías de punta son partidarios del transhumanismo y qué decir de los militares (Darpa, por ejemplo). Y esto se debe a los transhumanistas se han ido adueñando del futuro y no es una exageración decir que es la visión más completa y sugerente que existe. Para los bioéticos, sigue pendiente, darle la importancia al futuro que le dio Potter en su momento.

Para comprender el impacto de las tecnologías hay que estar claro en las posiciones que se asumen desde el presente, y las propuestas de cada una de ellas. Y aunque las tecnoutopías, los presupuestos tecnológicos transhumastas, parecen irrealizables en muchos casos, es una ley aceptada por todos que las tecnologías están en constante crecimiento y que no se vislumbra un límite para su desarrollo, y que cada vez somos más dependientes de las mismas. El problema está; en si las tecnologías entraran en competencia con los seres humanos o si colaboraran con ellos. Y si aceptamos el surgimiento de algunas de las formas de superinteligencias antes mencionadas

Yo defiendo la idea de una superinteligencia colectiva que se irá desarrollando producto de la cooperación entre humanos y máquinas y la idea que tenemos que aprender, desde el presente,  a manejarnos con las tecnologías del futuro, donde los transhumanistas ya nos llevan la delantera y parto de la idea de una actitud bioconservadora de corte progresista. Porque en realidad, el futuro mejor que proponen los transhumanstas, lo que hará será: aumentar las diferencias sociales, el deterioro del planeta, la competencia tecnológica y la falta de fe en sí mismo; lo que pondrá en peligro la supervivencia de la especie humana tal como la conocemos hoy.

Esperen más sobre el tema…

Acerca de Alejandro Madruga

Licenciado en Cibernética Matematica. Trabajo el tema de la Inteligencia Artificial desde 1986. He publicado articulos y ensayos sobre la Cibernetica y las tendencias tecnologicas. También he publicados narraciones de ciencia ficción
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